
Había una vez un muchacho que vivía en lo que aquí se conoce como el Compton Caleño o el ghetto de la Sultana, su nombre era José y su alias en el bajo mundo de su unidad residencial Guaraní, "El Fosas". Su vida transcurría entre motos, parques, gatos caídos de los edificios, allanamientos y música tropical del estilo de Natusha, el General y Daiquiri, hasta que un día cansado de bailar en mini- tks de apartamento, decidió escuchar ese [read more...]